"La situación era bastante clara: de un lado la CNT, del otro, la policía. No experimento ninguna simpatía particular por el «obrero» idealizado, tal como está presente en la mente del comunista burgués, pero cuando veo a un obrero de carne y hueso en conflicto con su enemigo natural, el policía, no tengo necesidad de preguntarme de qué lado estoy."